Me he levantado esta mañana pensando que hay demasiadas Primas de Riesgo, Al-Assads, Darfúes, Iranes, Rajoys, mercados de deudas, políticos convertidos en banqueros, banqueros convertidos a delincuentes… tanta “infoxicación” y mentiras que se nos empieza a olvidar qué es lo importante.
Hoy no llovía agua diminuta en Londres, como en los tres últimos meses, y había gente radiante en todos los parques. También había mucho ruido de las máquinas que limpian todo para los Juegos Olímpicos. Me encaramé junto al Támesis asomándome desde un puente. Enfrente se veía el nuevo teatro “Globe” donde hoy representan, sin duda, a “Hamlet”. Miré hacia el río y esperé un barco que no navegaba sobre aguas grises sino ligeramente azules. El barco no llevaba mercancías, pero de su interior salía la voz de una soprano y una inconfundible “aria” de ópera.
Necesitamos más música y menos palabras vacías. Menos silencios culpables, ruidos innecesarios y más decisiones. Por eso púas como la de esta foto son imprescindibles para recordarnos qué es lo imprescindible. “Donde las palabras fallan, la música habla”.
Debe ser por eso…
Por cierto, hace justo un año que se nos fue una voz inolvidable. Nos dejó, eso sí, mucha música.
Buena tarde de martes!





























